miércoles, 28 de enero de 2015

Bosque de Coníferas

Imagínese a usted mismo perdido en la inmensidad del bosque... Un bosque único, sin parecido alguno a la realidad. Un lugar donde sólo podrá verse a sí mismo rodeado de veranos cálidos e inviernos fríos, junto a los cedros, cipreses, abetos, sabinas, enebros, kauris, pinos, mañíos, secuoyas y tejos formando parte de todo su ser. Lo hace uno solo con todo aquello que empieza a florecer en su interior, a echar raíces desde lo más profundo de su ser para así crear un mundo inquebrantable. Donde usted ya no es parte del mundo, la obscuridad recae sobre usted y el frío le obligará a sumirse en un sueño profundo que le hará olvidarse de sí mismo.

Las horas pasan, cada segundo dentro del sueño se vuelve más envolvente, despertar se torna desgarrador al regresar a lo que era usted, para fingir aquello que ya ha olvidado gracias al nuevo mundo en el que se encuentra usted ahora mismo. 

Todo cambio, la realidad es diferente, densa, escurridiza; comete uno a uno lo errores que una y otra vez se repetían en su cabeza, usted se encuentra solitario, abandonado y rodeado de amigos al mismo tiempo, no sabe qué hacer, a dónde huir, siente que el aire que respira le ahoga y que aquello en lo que usted se sentía cómodo ahora le es traicionero.  




El tiempo se le escapa de las manos, ya no sabe sí su cuerpo sigue respondiendo a sus pensamientos o aquello que usted más desea, vive atrapado y solo cambia de jaula para sentirse tranquilo consigo mismo cuando en realidad lo único que está haciendo es cerrarse cada vez más para así no poder encontrar una salida a lo que usted llama la "zona segura". Una fortaleza que puede que para usted sea perfecta pero que en realidad sólo esta construida por sus sueños rotos, promesas sin cumplir, mentiras, tragedias, desventuras y todo aquello en lo que usted ha fracasado en la vida mientras que todo lo bueno se pierde en el laberinto del subconsciente. 




Mientras que en el calor del verano su dicha es inexplicable, no se encuentra a sí mismo y sin embargo sabe que todo está bien y que usted podrá sentirse pleno sin temor alguno a ser juzgado; un momento en el cual el bosque se ha vuelto su único refugio y es aquello en lo que usted se encuentra mejor definido, un lugar en el cual usted finalmente se siente parte de algo sin realmente estarlo. Los cedros, cipreses, abetos, sabinas, enebros, kauris, pinos, mañíos, secuoyas y tejos se encuentran rodeando todo aquello que usted construirá ahora, podrá alimentarlos de gozo, dicha, felicidad y sin embargo se sigue enfrentado a usted mismo con indiferencia, negación; con una ignorancia que hace obvio lo que usted más temía: un rencor hacía usted mismo en el cual auto-destruirse es la única solución del problema. 

Ahora imagínese a usted mismo junto a un montón de hojas, qué será lo que lo impulsa a observar cómo caen, a contar la cantidad de veces que llegan a doblegarse en el aire; como sí con esto usted pudiese verse a sí mismo reflejado en una hoja. Frágil y al mismo tiempo indiferente de lo que pasa a su alrededor, es consciente del cambio en el cual usted se ha visto involucrado, gracias a las estaciones del año, pero no podrá permitir verse a sí mismo frustrado ante las graves consecuencias como lo son los trágicos cambios invernales. Surgirán frente a usted miles de cosas ya fuesen buenas o malas, podrá verse como una hoja o podrá aceptar el cambio y recurrir a otros recursos naturales. ¿Sería usted capaz de aceptar todo como venga y ser tan liviano como el agua? ¿Serán los cambios lo bastante fuertes como para optar la posición de una roca y negarse ante cualquier circunstancia en la cual usted podría representar un cambio pese a que este podría ayudarle?



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