jueves, 12 de febrero de 2015

Coartada

Distracciones... Inmensas galaxias que surcan por mi mente, divagan en mis pensamientos, me hacen dudar ante cualquier acto de nobleza o de arrepentimiento; no sé quién soy ni qué es lo que estoy haciendo. Me parece toda una insensatez seguir pensando en esto, no sé qué es lo que los demás quieran a cambio, la gente siempre está buscando algo. 

Resulta sumamente macabro; uno debería tener intenciones puras, sin necesidad de recibir algo a cambio. Simplemente amar sin medidas, vivir sin un límite, arriesgarse hasta el máximo, aprovechar todos y cada uno de los momentos de esta magnífica vida en la Tierra. Nosotros, los seres más malvados y capaces de tener las mentes más fascinantes de toda la historia, no comprendo cómo es que podemos causar tanto daño a tanta gente en tan poco tiempo. No será la primera ves que leen esto, me parece increíble que aún nadie reaccione respecto a esto, me parece algo tan irónico; planta un árbol para después córtalo, usar sus ramas para hacer un papel que tardaremos en utilizar un par de semanas o hasta incluso meses y que al final terminaremos escribiendo por puro capricho.



"No más tala de árboles." No hay mucho por hacer ahora, el mundo esta perdido, o al menos el corazón humano lo esta, perdimos tanto la sensibilidad literaria como todo afecto hacia la vida misma en cualquier sentido. Me parece incorrecto pensar de una forma tan pesimista acerca de la vida misma pero no tengo mucho que decir al respecto. Digamos que me encuentro en un continuo conflicto tanto conmigo como con la vida, qué desastre!



Bueno en todo caso me parece una locura, me torturo a mí misma sin siquiera saber que hacer, ya ni va al caso pensar en eso... Detesto tener que pensar en eso, es algo que siempre acosa a mi mente, la atormenta sin siquiera yo poder hacer algo al respecto. Me duele todo, psicológicamente, no he estado mejor en físico en años, el problema es que mi estado mental no me deja hacer nada sin sentirme como una de las peores personas en el mundo. Mi corazón se hace pasar por un corazón negro, el cual no siente nada hacia ni ante nadie. Mucho menos debería hacerlo, ya que muere en términos tanto amorosos como sentimentales.  

¿Me encuentro en el camino correcto o simplemente en una caseta de peaje? Parece que ya no vale nada, que ya todo esta perdido, siento que muy dentro de mi alma aún hay esperanza, sin embargo; no sé... Me confundo, me pierdo, divago, voy y regreso, sin embargo; de una a otra forma se escapa. Tengo todo perdido, no tengo nada que hacer, ni nada por hacer, me siento, medito y divago. No puedo si quiera concentrarme en aquello que más amo, es algo ilusorio, ilógico, ambiguo así sea para mí mismo.

El Limbo.

Nunca pude expresar aquello que me asechaba al pasar todos estos años, crecí, me distancie de mis continuas pero ilusorias ideas, me hice participe de momentos en lo cuales sabía que mi corazón nunca cabría. 

Sin embargo; no pude desechar todo aquello que me hacía daño, simplemente resultaba inevitable, era algo así como macabro y al tiempo romántico, sigo sin tener ni la más mínima idea de lo que esto podría ser, estoy atrapada.¿Qué fue lo que pasó exactamente? ...Bueno, a ciencia exacta no sabía responder a esa pregunta, no fue culpa de nadie. Fue simplemente algo que pasó; si no estoy mal ya había respondido antes a esta pregunta o algo muy semejante. No, creo que él quiere distanciarse un poco y respeto eso... Me resulta inevitable, es una de esas pocas personas con las que realmente he entablado una conversación de verdad, en fin.




El sentimiento no creo que cambié tan rápidamente... tampoco es que quiera evitarlo; simplemente puedo decir que lo aprecio por tal y como es, no tengo nada en su contra y no tengo por qué tener algo en su contra, simplemente me parece alguien fenomenal. No sé muy bien a que se refiera la palabra "alejarse" me resulta una tontería pensar que una persona podría alejarse cuando la verdad es que el mundo es redondo e inevitablemente la volveremos a ver tarde o temprano, consciente o inconscientemente, entre sueños, frases, palabras o simples recuerdos. No lo sé... Tengo una memoria atrapada dentro del corazón así que es algo complicado en mi caso olvidarme de algo tan fácilmente, es bueno ya que así o no puedo odiar a nadie pero tampoco es algo de lo que me sienta orgullosa ya que me resulta inevitable enfrentarme a mi inestabilidad sentimental pero bueno.

Mi respuesta no es del todo segura ya que todos los días pasa algo y yo bueno... Yo soy algo especial con ciertos aspectos en específico. Es algo constante, remoto y que simplemente me encuentro incapaz de evitar, no sé qué hacer, cuándo hacer o siquiera qué es lo que quieren que haga. Me frustra, me harta, me hace enojar y llegar hasta mis casillas hasta un grado en el cual solo puedo quedarme callada y esperar a no matar a nadie en cuestión de segundos. Es algo así como estúpido pero al mismo tiempo me resulta algo maravilloso no sé qué hacer, son dos opuestos a los cuáles no puedo enfrentarme sola, sin embargo; sigo haciéndolo una y otra vez, a un ritmo constante. Aferrándome a esas pocas cosas que no dura, que se sabe que simplemente se quedan grabadas y sin embargo se desvanecen ante la vista del ser humano, que al más mísero error uno lo pierde todo en cuestión de segundos y no se puede hacer nada para cambiarlo.


¿Qué acaso no comprende? 
Uno tiende a desprenderse del recuerdo, por el mero hecho de que quiere pensar en que podrá olvidarle, en que su corazón no cometió el error de grabarlo y que su mente así lo quiso. Es como una galleta, te hace adicto sin necesidad de atosigarte, te gusta pero sabes que correrás un riesgo si llegas a depender de ella, sabes que no es algo tan sano y sin embargo sigues intentándolo, dándolo todo por esa pequeña pero fantástica galleta. Su color chocolate te resulta apasionante, excitante, atrayente, no puedes evitarlo, sientes algo por esa galleta; sigues terminando con ella y haciéndolo daño, no comprendes por qué sigues haciéndolo sin embargo ahí sigues... Una y otra vez, matando decenas y decenas de galletas sin siquiera comprendedlo. 

Lo piensas, lo meditas, lo haces. Así de sencillo, en tres sencillas palabras que pueden representar miles de opciones en las cuales uno puede transformarse en prácticamente lo que quiera. ...Sigo sintiendo escalofrío, como si su mero recuerdo me hiciera acordarme del frio que paso sin estará su lado, de la falta que me hace al abrazar algo, del constante sentimiento de sentirme vacía. Los primeros días sentía cómo cada mísera parte de mi ser se partía, se doblaba a la mitad, se dejaba ver vulnerable, dejaba llevar por todo sin encontrar consuelo alguna, simplemente sin saber qué debía hacer al respecto. Uno espero que esto no pasé, que no duela, que nunca llegue a afectarle, el problema es que justo cuando me sentía mejor fue cuando ataco, cuando encontró una abolladura, un defecto, mi corazón. 

Esto parece demasiado dramático para lo que es realmente, pero no puedo evitarlo; son cosas que pasan y en cuestiones del sentimiento yo siempre termino en la constante parálisis. Ahora dejo que las cuerdas de la guitarra y las palabras llenas del sentimiento me consuelen el alma, siento como raspo cada parte de mí ser para sentirme un poco mejor, para dejar un poco el vacío, reemplazarlo, aunque de manera masoquista con algo de dolor. Prefiero mil veces esto, sabes? Indudablemente me duele mucho menos de lo que sentía por él hace un par de semanas atrás. Parecen años cuando lo pienso, pero no puedo evitarlo, me duele: Tener que evitarlo, fingir que no lo pienso, tolerar que más de una lo mire, ver su sonrisa empalagosa, ver sus caras de niño pequeño, simplemente es algo que no tolero. 

Tengo ganas de destruir algo, de machacarlo, de hacerlo añicos con mis manos, de reducir algo a polvo, que no quede nada, de alimentarme de su sangre, de venganza, tengo sed, de un corazón latente, de un sentimiento puro, de algo... Pero no puedo, me encuentro incapaz, indefensa, siento que si él me viera en estos momentos... El cómo soy realmente, me destruiría por completo, lo asustaría y me mataría con su indiferencia. Tal parece que ya lo está haciendo pero al menos su manera te mata de una manera constante y muy lenta. Es un proceso que supongo que requerirá algo de tiempo, paciencia y mucho pero mucho corazón.

Me harta, enloquece, enfurece, destruye toda parte de mi ser que me sí en verdad no tengo que hacerlo, no pasará nada malo. Es como si algo quisiera mantener a su lado y sin embargo me resulta imposible estarlo, no sé con franqueza por qué hago todo esto, al fin y al cabo sabía lo mucho que dolería, estaba preparada y aún así no podía enfrentarme a lo inevitable. Me gusta la definición de que el vino te puede ayudar a curar un corazón roto que puede ayudarte a pintarlo si se encuentra muy negro y que mis queridas mariposas se encuentran cubiertas de filos y pequeñas pero punzantes agujas las cuales me recuerdan lo mismo: 
"No confíes en esto o aquello." 

Uno no puede aferrarse por siempre a ello, resulta algo imposible, como el mero hecho de odia todo y a todos sin causa aparente, comprendo los momentos de risa y me compadezco de aquellos en los que se encuentran actos de tremenda tristeza; aún no puedo entender el amor, mucho menos sé qué es lo que podré hacer respecto al odio. Es algo... extraño. No sé, hoy mas que nunca me he encontrado a mí misma en duda, sin palabras suficientes para sentirme identificada por completo. A la gente le gusta el amor... No sé por que tanta afición a ello. Le encanta que lo describa, sentir el dolor ajeno es mucho más fácil que sentir el de uno mismo; resulta sumamente extraño semejante comentario tan sádico o hasta incluso masoquista. No creo soportarlo, es algo sumamente estúpido supongo.



                        



jueves, 29 de enero de 2015

El orígen de las almas

Hace mucho tiempo cuando los seres humanos no poseían más que una cara y un cuerpo, los Dioses decidieron probar con nuevos detonantes que hicieran a los humanos cada vez más activos y de esta forma lograrán encontrar un propósito en esta vida. De esta forma los Dioses podrían descansar plácidamente mientras que los seres humanos reflexionaban constantemente sobre el sentido de la vida.
Primero les introdujeron una variedad de roedores para que así fuesen un poco más productivos y supieran cómo realizar recolecciones para el invierno y no sufrir tanto de hambre como de frío. Pero tan pronto el invierno se acercaba, los Dioses se aburrieron rápidamente ya que ningún ser humano se encontraba despierto en ese momento.
    Luego intentaron con las aves, aquellos animalitos salvajes que saben mejor que nadie el significado de la libertad y de lo valioso que es cuidar de los nuestros, pero fracasaron rápidamente al ver que todos los seres humanos se encontraban constantemente triste y melancólicos por ser incapaces de volar. Al ver esto los Dioses fueron descartando poco a poco cada una de las especies animales, intentaron algunas veces con plantas e inclusive minerales, pero al ser objetos sin sentimientos o al menos corazón alguno, fueron descartados rápidamente por los Dioses.


    Cada día, la búsqueda de algo que le diera sentido a la vida de sus seres humanos, se iba volviendo más compleja y tediosa para nuestros Dioses. Los humanos simplemente no podían comprender lo que ocurría ya que no había nada que los motivará desde adentro. Un buen día, uno de los Dioses encargados de dar un par de vueltas por el mundo de los humanos en busca de algo que pudiera darle la inspiración necesaria para de esta manera logrará encontrar solución a su dilema celestial, se topó con un niño de aproximadamente 9 años.

    El chico iba descalzo caminando un tanto despistado por el camino de tierra cuando tropieza con una roca la cual le raspa la rodilla de manera que hace que tanto la sangre como parte de los tejidos musculares del chico quedarán expuestos. Al ver la escena, el Dios sintió un gran pésame por el chico, el cual no hizo ni el menor gesto de dolor o de tristeza al ver que había asustado a un lindo conejo. Momentos después de que el chico se fuera el Dios se preguntó a sí mismo sobre el sentimiento que había tenido cuando vio toda la sangre y los tejidos del niño. Tan pronto cayó en cuenta de lo que había sido, llamó urgentemente a cada uno de los Dioses celestiales a una conferencia de extrema confidencialidad.

Los Dioses se encerraron durante muchos días, puede que incluso semanas pero cuando salieron se vieron satisfechos con el resultado de tantos debates y dualidades dentro de la conferencia. Uno de ellos iba cargando a un niño de 9 años con algo distinto a lo que cualquier ser humano hubiera visto. A esto le llamaron “alma”. Era algo invisible para los ojos pero completamente visible para el corazón y para sus creadores. Así los Dioses podrían ver cómo los seres humanos iban cambiando tanto interiormente como exteriormente; el alma estaba compuesta de una gran variedad de seres vivos y sentimientos, con ello los seres humanos podrían sentir de distinta manera y así mismo elegir de cierta forma el animal con el que se encontrarán más apegados espiritualmente.
    
De esta forma tanto los Dioses como los seres humanos se encontraron satisfechos ya que ambos podían expresar su forma de ver y sentir la vida de una manera completamente distinta a la que cualquier otro hubiera sentido. Con esto los Dioses podrían distinguir a las personas buenas o malas y aquellas a las que se podría acercar más las respuestas sobre el sentido de la vida.

miércoles, 28 de enero de 2015

Bosque de Coníferas

Imagínese a usted mismo perdido en la inmensidad del bosque... Un bosque único, sin parecido alguno a la realidad. Un lugar donde sólo podrá verse a sí mismo rodeado de veranos cálidos e inviernos fríos, junto a los cedros, cipreses, abetos, sabinas, enebros, kauris, pinos, mañíos, secuoyas y tejos formando parte de todo su ser. Lo hace uno solo con todo aquello que empieza a florecer en su interior, a echar raíces desde lo más profundo de su ser para así crear un mundo inquebrantable. Donde usted ya no es parte del mundo, la obscuridad recae sobre usted y el frío le obligará a sumirse en un sueño profundo que le hará olvidarse de sí mismo.

Las horas pasan, cada segundo dentro del sueño se vuelve más envolvente, despertar se torna desgarrador al regresar a lo que era usted, para fingir aquello que ya ha olvidado gracias al nuevo mundo en el que se encuentra usted ahora mismo. 

Todo cambio, la realidad es diferente, densa, escurridiza; comete uno a uno lo errores que una y otra vez se repetían en su cabeza, usted se encuentra solitario, abandonado y rodeado de amigos al mismo tiempo, no sabe qué hacer, a dónde huir, siente que el aire que respira le ahoga y que aquello en lo que usted se sentía cómodo ahora le es traicionero.  




El tiempo se le escapa de las manos, ya no sabe sí su cuerpo sigue respondiendo a sus pensamientos o aquello que usted más desea, vive atrapado y solo cambia de jaula para sentirse tranquilo consigo mismo cuando en realidad lo único que está haciendo es cerrarse cada vez más para así no poder encontrar una salida a lo que usted llama la "zona segura". Una fortaleza que puede que para usted sea perfecta pero que en realidad sólo esta construida por sus sueños rotos, promesas sin cumplir, mentiras, tragedias, desventuras y todo aquello en lo que usted ha fracasado en la vida mientras que todo lo bueno se pierde en el laberinto del subconsciente. 




Mientras que en el calor del verano su dicha es inexplicable, no se encuentra a sí mismo y sin embargo sabe que todo está bien y que usted podrá sentirse pleno sin temor alguno a ser juzgado; un momento en el cual el bosque se ha vuelto su único refugio y es aquello en lo que usted se encuentra mejor definido, un lugar en el cual usted finalmente se siente parte de algo sin realmente estarlo. Los cedros, cipreses, abetos, sabinas, enebros, kauris, pinos, mañíos, secuoyas y tejos se encuentran rodeando todo aquello que usted construirá ahora, podrá alimentarlos de gozo, dicha, felicidad y sin embargo se sigue enfrentado a usted mismo con indiferencia, negación; con una ignorancia que hace obvio lo que usted más temía: un rencor hacía usted mismo en el cual auto-destruirse es la única solución del problema. 

Ahora imagínese a usted mismo junto a un montón de hojas, qué será lo que lo impulsa a observar cómo caen, a contar la cantidad de veces que llegan a doblegarse en el aire; como sí con esto usted pudiese verse a sí mismo reflejado en una hoja. Frágil y al mismo tiempo indiferente de lo que pasa a su alrededor, es consciente del cambio en el cual usted se ha visto involucrado, gracias a las estaciones del año, pero no podrá permitir verse a sí mismo frustrado ante las graves consecuencias como lo son los trágicos cambios invernales. Surgirán frente a usted miles de cosas ya fuesen buenas o malas, podrá verse como una hoja o podrá aceptar el cambio y recurrir a otros recursos naturales. ¿Sería usted capaz de aceptar todo como venga y ser tan liviano como el agua? ¿Serán los cambios lo bastante fuertes como para optar la posición de una roca y negarse ante cualquier circunstancia en la cual usted podría representar un cambio pese a que este podría ayudarle?