Reconozco lo que significa la palabra,
su valor y la fuerza que trae consigo.
Acepto lo que somos,
la forma cómo somos
y nuestra unión.
Me gustaría que crezcamos
y seamos mejores;
que sigamos adelante
construyendo
lo que pensábamos imposible,
ya que reconozco
todas nuestras virtudes
y cualidades;
vernos satisfechos
de las metas y sueños
que hemos logrado.
¡Sé que iremos por más
y celebraremos juntos cuando
dicho momento llegué!
Que sepas que puedes
contar conmigo en todo momento
y en cualquier situación;
que seamos nosotros mismos siempre,
conscientes de quienes somos
y a dónde vamos;
que nos vean brillar tanto,
que deban cerrar los ojos
y sientan el impulso de avanzar
hacia nuestra calidez.
Dejemos de ser y seamos.
Seamos pacientes
con el uno y con el otro
cuando así lo queramos;
tolerantes y respetuosos.
Tengamos los brazos abiertos
a los cambios que generará
nuestra unión.
Te debo la paz de mis ojos
y quiero que tus ojos
estén en paz.
Comencé aceptándote
y a medida que seguía tus pasos,
esta aceptación se convirtió en respeto;
confío y admiro
la gran persona que eres,
te seguiría con los ojos cerrados
y abrazaría nuestra incertidumbre
con mucho cariño.
Estaría dispuesta a apoyarte siempre.
Soy consciente de nuestros
pasados, secretos,
y diferencias.
Acepto que eres una persona nueva,
que acaba de renacer
y renacerá todos los días
de aquí en adelante.
Más, te veo en el presente.
Sin juzgar,
abrazando así tu luz
y tu obscuridad.
Decido darnos la fuerza
cuando se nos presenten retos
para otorgar la fuerza
y el soporte necesarios
para superarlos.
Estoy segura de que lo nuestro
vale la pena,
cierro mis ojos y siento
una luz cálida
que me invita hacia ti.
Acepto nuestro amor.
Un amor:
Libre, sin control, guiándonos
con su fuerza, impidiéndonos parar.
Honro a tu ser individual
y sé que no te necesito para vivir,
como tú tampoco me necesitas.
En este momento reconozco
tu independencia y libertad.
Sin embargo,
haces que mi vida sea mucho mejor
cuando estamos juntos
y deseo caminar de tu mano.
Te amo.
