jueves, 12 de febrero de 2015

El Limbo.

Nunca pude expresar aquello que me asechaba al pasar todos estos años, crecí, me distancie de mis continuas pero ilusorias ideas, me hice participe de momentos en lo cuales sabía que mi corazón nunca cabría. 

Sin embargo; no pude desechar todo aquello que me hacía daño, simplemente resultaba inevitable, era algo así como macabro y al tiempo romántico, sigo sin tener ni la más mínima idea de lo que esto podría ser, estoy atrapada.¿Qué fue lo que pasó exactamente? ...Bueno, a ciencia exacta no sabía responder a esa pregunta, no fue culpa de nadie. Fue simplemente algo que pasó; si no estoy mal ya había respondido antes a esta pregunta o algo muy semejante. No, creo que él quiere distanciarse un poco y respeto eso... Me resulta inevitable, es una de esas pocas personas con las que realmente he entablado una conversación de verdad, en fin.




El sentimiento no creo que cambié tan rápidamente... tampoco es que quiera evitarlo; simplemente puedo decir que lo aprecio por tal y como es, no tengo nada en su contra y no tengo por qué tener algo en su contra, simplemente me parece alguien fenomenal. No sé muy bien a que se refiera la palabra "alejarse" me resulta una tontería pensar que una persona podría alejarse cuando la verdad es que el mundo es redondo e inevitablemente la volveremos a ver tarde o temprano, consciente o inconscientemente, entre sueños, frases, palabras o simples recuerdos. No lo sé... Tengo una memoria atrapada dentro del corazón así que es algo complicado en mi caso olvidarme de algo tan fácilmente, es bueno ya que así o no puedo odiar a nadie pero tampoco es algo de lo que me sienta orgullosa ya que me resulta inevitable enfrentarme a mi inestabilidad sentimental pero bueno.

Mi respuesta no es del todo segura ya que todos los días pasa algo y yo bueno... Yo soy algo especial con ciertos aspectos en específico. Es algo constante, remoto y que simplemente me encuentro incapaz de evitar, no sé qué hacer, cuándo hacer o siquiera qué es lo que quieren que haga. Me frustra, me harta, me hace enojar y llegar hasta mis casillas hasta un grado en el cual solo puedo quedarme callada y esperar a no matar a nadie en cuestión de segundos. Es algo así como estúpido pero al mismo tiempo me resulta algo maravilloso no sé qué hacer, son dos opuestos a los cuáles no puedo enfrentarme sola, sin embargo; sigo haciéndolo una y otra vez, a un ritmo constante. Aferrándome a esas pocas cosas que no dura, que se sabe que simplemente se quedan grabadas y sin embargo se desvanecen ante la vista del ser humano, que al más mísero error uno lo pierde todo en cuestión de segundos y no se puede hacer nada para cambiarlo.


¿Qué acaso no comprende? 
Uno tiende a desprenderse del recuerdo, por el mero hecho de que quiere pensar en que podrá olvidarle, en que su corazón no cometió el error de grabarlo y que su mente así lo quiso. Es como una galleta, te hace adicto sin necesidad de atosigarte, te gusta pero sabes que correrás un riesgo si llegas a depender de ella, sabes que no es algo tan sano y sin embargo sigues intentándolo, dándolo todo por esa pequeña pero fantástica galleta. Su color chocolate te resulta apasionante, excitante, atrayente, no puedes evitarlo, sientes algo por esa galleta; sigues terminando con ella y haciéndolo daño, no comprendes por qué sigues haciéndolo sin embargo ahí sigues... Una y otra vez, matando decenas y decenas de galletas sin siquiera comprendedlo. 

Lo piensas, lo meditas, lo haces. Así de sencillo, en tres sencillas palabras que pueden representar miles de opciones en las cuales uno puede transformarse en prácticamente lo que quiera. ...Sigo sintiendo escalofrío, como si su mero recuerdo me hiciera acordarme del frio que paso sin estará su lado, de la falta que me hace al abrazar algo, del constante sentimiento de sentirme vacía. Los primeros días sentía cómo cada mísera parte de mi ser se partía, se doblaba a la mitad, se dejaba ver vulnerable, dejaba llevar por todo sin encontrar consuelo alguna, simplemente sin saber qué debía hacer al respecto. Uno espero que esto no pasé, que no duela, que nunca llegue a afectarle, el problema es que justo cuando me sentía mejor fue cuando ataco, cuando encontró una abolladura, un defecto, mi corazón. 

Esto parece demasiado dramático para lo que es realmente, pero no puedo evitarlo; son cosas que pasan y en cuestiones del sentimiento yo siempre termino en la constante parálisis. Ahora dejo que las cuerdas de la guitarra y las palabras llenas del sentimiento me consuelen el alma, siento como raspo cada parte de mí ser para sentirme un poco mejor, para dejar un poco el vacío, reemplazarlo, aunque de manera masoquista con algo de dolor. Prefiero mil veces esto, sabes? Indudablemente me duele mucho menos de lo que sentía por él hace un par de semanas atrás. Parecen años cuando lo pienso, pero no puedo evitarlo, me duele: Tener que evitarlo, fingir que no lo pienso, tolerar que más de una lo mire, ver su sonrisa empalagosa, ver sus caras de niño pequeño, simplemente es algo que no tolero. 

Tengo ganas de destruir algo, de machacarlo, de hacerlo añicos con mis manos, de reducir algo a polvo, que no quede nada, de alimentarme de su sangre, de venganza, tengo sed, de un corazón latente, de un sentimiento puro, de algo... Pero no puedo, me encuentro incapaz, indefensa, siento que si él me viera en estos momentos... El cómo soy realmente, me destruiría por completo, lo asustaría y me mataría con su indiferencia. Tal parece que ya lo está haciendo pero al menos su manera te mata de una manera constante y muy lenta. Es un proceso que supongo que requerirá algo de tiempo, paciencia y mucho pero mucho corazón.

Me harta, enloquece, enfurece, destruye toda parte de mi ser que me sí en verdad no tengo que hacerlo, no pasará nada malo. Es como si algo quisiera mantener a su lado y sin embargo me resulta imposible estarlo, no sé con franqueza por qué hago todo esto, al fin y al cabo sabía lo mucho que dolería, estaba preparada y aún así no podía enfrentarme a lo inevitable. Me gusta la definición de que el vino te puede ayudar a curar un corazón roto que puede ayudarte a pintarlo si se encuentra muy negro y que mis queridas mariposas se encuentran cubiertas de filos y pequeñas pero punzantes agujas las cuales me recuerdan lo mismo: 
"No confíes en esto o aquello." 

Uno no puede aferrarse por siempre a ello, resulta algo imposible, como el mero hecho de odia todo y a todos sin causa aparente, comprendo los momentos de risa y me compadezco de aquellos en los que se encuentran actos de tremenda tristeza; aún no puedo entender el amor, mucho menos sé qué es lo que podré hacer respecto al odio. Es algo... extraño. No sé, hoy mas que nunca me he encontrado a mí misma en duda, sin palabras suficientes para sentirme identificada por completo. A la gente le gusta el amor... No sé por que tanta afición a ello. Le encanta que lo describa, sentir el dolor ajeno es mucho más fácil que sentir el de uno mismo; resulta sumamente extraño semejante comentario tan sádico o hasta incluso masoquista. No creo soportarlo, es algo sumamente estúpido supongo.



                        



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